La Riqueza de las Naciones

jueves, 20 de mayo de 2010

En 1776, hubieron dos eventos importantes. El primero fue la publicación del libro “La Riqueza de Las Naciones”, obra maestra de Adam Smith. El segundo fue que el sistema mercantilista, caracterizado por el proteccionismo a la producción nacional (gobierno como agente regulador) y el oro como riqueza, llegó a su fin. Adam Smith en su obra habla del mercado libre, el consumidor demanda los trabajadores producen, la competencia regula el mercado “The invisible hand”.
Existen muchas críticas a la revolución industrial, una de ellas es la explotación laboral en jornadas de trabajo de muchas horas. Este tipo de críticas se hacen olvidando el contexto de la época. Es importante saber cómo era el modo de vida antes de la revolución para entender porque la gente prefirió la opción que presentaba Adam Smith. Antes de la revolución la mortalidad infantil era muy alta, las familias tenían hasta 12 hijos de los cuales la mayoría morían, no se podía especular con los precios es decir la gente no podía producir y vender, la pobreza era extrema. Después, todo el sistema cambió. Primero, Thomas Jefferson hablaba de “Live your life” haciendo referencia a no dejar que el estado se encargue de la administración de la economía. Segundo, se eliminó la esclavitud con la abolición del sistema feudal. Tercero, la gente podía trabajar en la ocupación que quería y no tenía que pagar impuestos por su ingreso. Cuarto, estaba permitido el libre tránsito (no había control de fronteras) y la comercialización lo que implicaba mayor productividad.
Estados Unidos abrió las puertas a todos aquellos que querían escapar de la tiranía. Estados como California, Nuevo México, Arizona pasaron de un día a otro a ser americanos. Por 15 años las fronteras estuvieron abiertas. En este periodo, entre los siglos 18 y 19, las familias eran libres de acumular riquezas, y muchas pasaron de la pobreza extrema a ser millonarias. La población aumentó exponencialmente, llegaron migrantes de Irlanda, México y el resto del mundo. Muchos tenían sus propias tierras, había gran prosperidad, fue una de las causas para la celebración del día de acción de gracias “Thanks Given”. Entonces la revolución industrial no era tan mala. En 1810, por la prosperidad económica, las familias empezaron a mandar a sus hijos de nuevo a la escuela. La acumulación de riquezas hizo que se aumentara la productividad porque se invertía, todo basado en el interés propio “Self Interest” y no por el afán de servicio. Los salarios eran más altos, no porque los trabajadores produjeran más sino, porque las empresas competían “Free Market” y querían tener los mejores recursos humanos, la mejor tecnología, no había la palabra lealtad sólo importaba el dinero “People care about money”. Los trabajadores no aumentaban la productividad trabajando más, la productividad aumentaba principalmente por la inversión (en mercados o en bancos). Empezaron las grandes acumulaciones de capital por el ahorro y pasaban de generación en generación. En época de recesión gastar era sinónimo de ayudar a la sociedad.
Esto llegó a su fin con la aparición del socialismo, el gobierno debía participar en la distribución de la riqueza, “Taking from the rich and giving to the poor” como decía Marx. Lo importante era definir en que debía participar el estado.

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